Page 122 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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cubículo estaba limpio y ordenado, con todos los objetos
guardados, asegurados con redes o atornillados, y el
aire olía agradablemente a frescura y limpieza. El suelo
estaba cubierto con una alfombra de absorción e hileras
de libros ocultaban toda una pared. Un modelo de la
Turbulencia en cielo despejado colgaba del techo, y un rifle
láser de considerable tamaño adornaba otra pared. El
arma parecía un modelo de gran potencia: la mochila de
la batería era muy voluminosa y el cañón terminaba en
un divisor de rayo. Las suaves luces del camarote
hacían que el metal reluciera como si estuviese recién
limpiado.
—Siéntate —dijo Kraiklyn, señalando una silla
mientras manipulaba el control de la cama para
convertirla en un sofá y se dejaba caer en él.
El Hombre alargó la mano hacia un estante que
había a su espalda y cogió dos esnifrascos. Ofreció uno
a Horza, quien lo aceptó y rompió el sello. El capitán
de la Turbulencia en cielo despejado aspiró una honda
bocanada de los vapores aromáticos que brotaron de
su recipiente y tomó un sorbo del líquido. Horza le
imitó. Reconoció la sustancia, pero no logró recordar su
nombre. Era una de esas que podías inhalar para
colocarte o beber limitándote a alcanzar un agradable
estado de sociabilidad; los ingredientes activos sólo
subsistían unos minutos a temperatura corporal, y la
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