Page 123 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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mayoría de conductos digestivos humanoides
acababan disgregándolos en vez de absorberlos.
—Gracias —dijo Horza.
—Bueno, tienes mucho mejor aspecto que cuando
te metimos en la nave —dijo Kraiklyn contemplando
el pecho y los brazos de Horza.
Cuatro días de reposo y buena alimentación
habían hecho que el Cambiante recuperara casi
plenamente su aspecto normal. Su tronco y sus
miembros habían ido acumulando carne hasta
aproximarse bastante a su apariencia musculosa
habitual, y su estómago no había aumentado. Su piel
se había tensado cobrando un lustre entre marrón y
dorado, y su rostro parecía más firme y, aun así, más
flexible. Las raíces del cabello que le estaba saliendo
eran de color oscuro; Horza ya había cortado los ralos
mechones blanco amarillentos del Gerontócrata. Sus
dientes venenosos también se estaban regenerando,
pero harían falta unos veinte días más antes de que le
fuera posible volver a utilizarlos.
—También me siento mucho mejor.
—Hmmm... Lo de Zallin fue una lástima, pero
estoy seguro de que comprendes mi posición,
¿verdad?
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