Page 250 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
P. 250
—Sólo cinco metros —dijo Kraiklyn, usando el
radar ligero de aguja incorporado a su traje fabricado
en Rairch para inspeccionar los abismos de vapor que
había debajo de ellos.
El espesor de la niebla iba disminuyendo
lentamente a medida que avanzaban —subiendo a una
cubierta despejada, volviendo a bajar—, por las
escalerillas exteriores y las largas rampas de conexión.
El sol se hacía visible de vez en cuando, un disco rojo
cuyo resplandor aumentaba o disminuía según la
posición en que estuvieran. Atravesaron cubiertas,
rodearon piscinas, cruzaron paseos y zonas de
aterrizaje, dejaron atrás mesas y sillas, se abrieron paso
por bosquecillos y caminaron bajo marquesinas, arcadas
y bóvedas. Vieron torres alzándose sobre sus cabezas
por entre la niebla, y en un par de ocasiones se
asomaron a pozos inmensos que atravesaban el cuerpo
principal del barco y estaban provistos de cubiertas y
aún más explanadas, y creyeron oír el susurro del mar
que se agitaba en el fondo de los pozos. La niebla cubría
el final de aquellos cuencos inmensos moviéndose
lentamente en remolinos como si fuera una sopa hecha
de sueños.
Se detuvieron ante una hilera de pequeños
vehículos provistos de ruedas y asientos con alegres
toldos rayados multicolores como techo. Kraiklyn miró
250

