Page 254 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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se  dirigían  resultaba  bastante  difícil,  pero  según

              Kraiklyn  acabarían  llegando  a  una  de  las  proas

              laterales que asomaban del


                     Olmedreca  como  enormes  escolleras  formando


              puertos  para  acoger  a  las  numerosas  embarcaciones

              que habían visitado el Megabarco en su época gloriosa


              yendo y viniendo de éste a tierra firme con grupos de

              excursionistas, o trayendo suministros.


                     Pasaron por una zona con señales obvias de haber


              presenciado un tiroteo reciente. Toda una cubierta de

              recreo estaba llena de quemaduras láser, vidrios rotos

              y  fragmentos  metálicos,  y  las  cortinas  y  los  tapices


              desgarrados aleteaban bajo el soplo siempre regular de

              la brisa creada por el movimiento de la gran nave. Dos

              de aquellos pequeños vehículos con ruedas habían sido


              semidestrozados y yacían de lado. Las botas de Horza

              y  Lamm  hicieron  crujir  los  trozos  de  metal  y

              pulverizaron  los  vidrios  rotos.  Siguieron  avanzando.


              Los otros dos grupos también se dirigían hacia proa, y

              a juzgar por sus informes y sus conversaciones estaban


              moviéndose  bastante  deprisa.  El  inmenso  banco  de

              nubes que habían visto antes seguía delante de ellos; ni

              se  disipaba  ni  se  volvía  más  espeso,  y  ahora  sólo


              podían  estar  a  un  par  de  kilómetros  de  él,  aunque

              calcular las distancias con precisión resultaba bastante


              difícil.



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