Page 290 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
P. 290

Horza se fue sumiendo en el sopor con la cabeza

              llena  de  números  que  cambiaban  continuamente.  Su

              último  pensamiento  coherente  fue  que  no  iban  lo


              bastante rápido y, probablemente, que no había forma

              alguna  de  ir  más  deprisa.  Cuando  la  Cultura  hiciera

              volar el Orbital, convirtiéndolo en un halo de luz y polvo


              de  catorce  millones  de  kilómetros,  Mipp  y  Horza

              seguirían  volando  sobre  el  Mar  Circular  dirigiéndose


              hacia tierra firme...





                     Horza despertó y descubrió que estaba rodando por

              el  compartimento.  Durante  los  primeros  segundos  de


              confusión  que  siguieron  a  su  despertar  creyó  que  ya

              había  caído  por  el  hueco  de  las  puertas  y  que  estaba

              precipitándose a través del vacío; después su mente se


              aclaró  y  se  encontró  yaciendo  en  el  suelo  del

              compartimento  trasero  con  los  brazos  y  las  piernas

              extendidos al máximo, observando cómo el cielo azul


              del exterior se inclinaba con una nueva oscilación de la

              lanzadera.  El  aparato  parecía  estar  moviéndose  más


              despacio  de  lo  que  recordaba  antes  de  quedarse

              dormido. No podía ver nada, sólo cielo azul, un mar

              igualmente  azul  y  unas  cuantas  nubes  blancas,  y


              decidió asomar la cabeza por el hueco.


                     El  viento  que  le  abofeteó  el  rostro  era  bastante

              cálido, y tenían una islita delante, más o menos en la



                                                            290
   285   286   287   288   289   290   291   292   293   294   295