Page 291 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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dirección  que  seguía  el  aparato.  Horza  la  contempló

              con incredulidad. La isla era realmente minúscula, y

              estaba rodeada por atolones todavía más pequeños y


              arrecifes  de  un  verde  claro  que  sobresalían  de  los

              bajíos. Poseía una montaña que asomaba por entre los

              círculos concéntricos de vegetación y arena amarilla.



                     La lanzadera bajó un poco y se niveló dirigiéndose

              en línea recta hacia la isla. Horza metió la cabeza en el

              compartimento  y  dejó  descansar  los  músculos  de  su


              cuello  y  sus  hombros  para  que  se  recuperaran  del

              esfuerzo que les había exigido al mantener erguida la


              cabeza contra la corriente de aire. La lanzadera redujo—

              todavía  más  la  velocidad  y  volvió  a  descender.  La

              estructura  del  aparato  tembló  levemente.  Horza  vio


              cómo un toroide de agua color lima aparecía en el mar

              detrás de la lanzadera; volvió a asomar la cabeza por el

              hueco y vio la isla delante del aparato a unos cincuenta


              metros  más  abajo.  Unas  siluetas  corrían  por  la  playa

              hacia la que se estaban aproximando. Un grupo de seres

              humanos cruzaban la arena dirigiéndose hacia la jungla


              transportando lo que parecía una inmensa pirámide de

              arena dorada y una especie de litera sostenida por largas


              pértigas.


                     Horza observó la escena que pasaba bajo sus ojos.

              Había pequeñas hogueras ardiendo en la playa, y unas


              cuantas canoas. A un extremo de la playa, allí donde los



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