Page 292 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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árboles casi rozaban el agua, se encontraba una
lanzadera con el morro en forma de pala y el fuselaje
muy grueso, un aparato que debía de tener dos o tres
veces el tamaño de la Turbulencia en cielo despejado. La
lanzadera pasó sobre la isla abriéndose paso por entre
columnas de humo grisáceo.
La playa casi se había quedado vacía. Los últimos
rezagados —que parecían estar muy flacos e iban casi
desnudos—, corrieron a refugiarse bajo los árboles
como si tuvieran miedo del aparato que estaba volando
sobre sus cabezas. Una silueta yacía en la arena cerca del
módulo. Horza vio otra figura humana algo más vestida
que las otras que no corría. Estaba inmóvil, señalando
la lanzadera que volaba sobre la isla con el brazo
extendido, y sostenía algo en su mano. Un instante
después la cima de la montaña apareció bajo el hueco de
las puertas obstruyéndole la visión. Horza oyó una serie
de secas detonaciones que parecían pequeños
estallidos.
—¡Mipp! —gritó, y fue hacia la puerta del puente.
—Estamos listos, Horza —dijo débilmente la voz
de Mipp desde el otro lado del panel. Su tono estaba
impregnado por una especie de jovialidad
desesperada—. Ni los nativos son amistosos...
—Parecían asustados —dijo Horza.
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