Page 288 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—No importa —replicó Mipp con un hilo de voz.


                     —Mipp, abre. No seas idiota.


                     —Déjame  en  paz,  Horza.  Déjame  en  paz,

              ¿entiendes?


                     —Maldita sea... —murmuró Horza.



                     Volvió  al  compartimento  trasero  sintiendo  el

              impacto de las ráfagas de viento que entraban por el

              hueco de las puertas. A juzgar por el ángulo del sol,


              daba la impresión de que estaban alejándose del Muro.

              Detrás de ellos no había nada, sólo mar y nubes. No vio

              señales del Olmedreca, ni de ningún otro barco o nave.


              El horizonte aparentemente liso que tenían a cada lado

              desaparecía  entre  la  calina;  el  océano  no  daba  la

              impresión de ser cóncavo, sólo inmenso. Horza intentó


              asomar la cabeza por una esquina del hueco para ver

              hacia  dónde  iban.  La  fuerza  del  viento  le  obligó  a


              retroceder  antes  de  que  pudiera  ver  nada,  y  la

              lanzadera volvió a temblar, pero Horza había tenido la

              impresión  de  distinguir  otro  horizonte  tan  liso  y


              carente  de  rasgos  distintivos  como  ése  al  otro  lado.

              Retrocedió  unos  pasos  e  intentó  activar  su


              intercomunicador; pero  los  altavoces  de  su  casco  no

              emitieron ningún sonido. Todos los circuitos estaban

              muertos.  El  pulso  electromagnético  creado  por  la


              explosión  atómica  en  el  Megabarco  parecía  haber

              acabado con la totalidad del sistema.


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