Page 309 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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«Con  mis  propios  recursos  —pensó—,  con  mis

              propios recursos, sin nadie que me ayude.»


                     La montaña de la isla iba aumentando de tamaño

              muy  despacio.  Tenía  la  sensación  de  estar


              construyéndola, como si el esfuerzo necesario para que

              fuera  haciéndose  más  grande  ante  sus  ojos  fuese


              idéntico al que le habría exigido la edificación de aquel

              picacho; amontonar una roca encima de otra con sus

              propias manos...



                     Dos kilómetros. Después sólo uno.


                     El sol iba subiendo en ángulo por el cielo.


                     Y, finalmente, el primer círculo de arrecifes y los

              bajíos; los atravesó casi sin darse cuenta de lo que hacía

              y se encontró en aguas poco profundas.



                     Un mar de dolor. Un océano de agotamiento.


                     Nadó hacia la playa abriéndose paso por entre un

              abanico de olas y espuma que irradiaba de la brecha


              en el anillo de arrecifes por la que había pasado...


                     ... y sintió como si no se hubiera quitado el traje,

              como  si  aún  siguiera  llevándolo,  y  la  oxidación  o  el

              paso del tiempo habían hecho que el traje se volviera


              rígido,  o  como  si  estuviera  lleno  de  agua  o  arena

              húmeda. El traje se tensaba y tiraba de él intentando

              hacerle retroceder.







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