Page 312 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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ninguna ley realmente digna de ese nombre) sobre en
qué consistía el ser humano, o hasta dónde llegaba la
inteligencia de una especie determinada (y, al mismo
tiempo, dejaba bien claro que la inteligencia pura por sí
sola no significaba gran cosa), o cuánto tiempo debían
vivir las personas (aunque sólo como un tosco criterio
de guía aproximado, naturalmente), y la gente aceptaba
todas aquellas afirmaciones sin ponerlas en tela de
juicio porque todo el mundo creía la propaganda de la
Cultura, y esa propaganda sostenía que la Cultura era
una sociedad sincera y carente de prejuicios, justa y
totalmente desinteresada cuya única meta era la
verdad absoluta..., etcétera.
Por lo tanto, ¿podía decirse que las personas que
le rodeaban eran auténticos seres humanos? Su altura
era bastante parecida a la de Horza, daban la impresión
de poseer una estructura ósea y un sistema respiratorio
muy similares, sus cuerpos mostraban una clara
simetría bilateral; y sus rostros —aunque cada uno era
distinto—, siempre contaban con ojos, orejas, boca y
nariz.
Pero estaban mucho más delgados de lo que
habría sido normal, y su piel, dejando aparte la textura
o el color, parecía afectada por algún tipo de
enfermedad.
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