Page 362 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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familiar, como si parte del ácido de sus muñecas hubiera

              logrado encontrar un camino que lo había llevado hasta

              su lengua. Luchó contra las ataduras sintiendo cómo le


              temblaban los músculos. El cántico seguía y seguía; las

              mujeres estaban llenando recipientes con aquel potaje

              repugnante.  Su  estómago  vacío  ya  empezaba  a


              protestar.





                     Hay dos formas básicas de escapar a las ataduras


              aparte de las que están abiertas a los no—Cambiantes

              [decían  los  textos  de  la  Academia]:  mediante  la

              pulsación  de  sudor  ácido  a  un  nivel  sostenido  allí


              donde  la  sustancia  de  la  que  están  compuestas  las

              ataduras  es  susceptible  a  tal  ataque;  y  mediante  el

              adelgazamiento preferencial maleable del extremo del


              miembro involucrado.





                     Horza intentó exprimir un poco más de energía de

              sus cansados músculos.






                     Un exceso de sudor ácido puede dañar no sólo las

              superficies de piel adyacentes, sino también el cuerpo

              como conjunto a través de la peligrosa alteración que


              suponen  los  desequilibrios  químicos.  El  exceso  en  el

              segundo  método  supone  correr  el  riesgo  de  que  los




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