Page 364 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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al encogerse para esquivarle. Horza, que había tensado
sus músculos al máximo para alejarse lo más posible
del tronco, sintió cómo sus uñas se abrían paso a través
de las dos capas de tela sin entrar en contacto con la
carne que había debajo. El Señor Primero retrocedió
tambaleándose y chocó con una de las mujeres que
traían los cuencos de líquido apestoso. Las manos de
la mujer dejaron caer el cuenco. Una de las cuñas de
madera salió disparada por los aires y aterrizó en la
hoguera. El brazo de Horza completó su giro justo
cuando los dos Devoradores que se habían puesto en
pie acababan de recorrer la distancia que les separaba
de él y agarraban al Cambiante por la cabeza y el brazo.
—¡Sacrilegio! —gritó Fwi—Song. El Señor
Primero miró a la mujer con la que había chocado, a la
hoguera, al oráculo y, finalmente, le lanzó una mirada
de furia al Cambiante. Alzó un brazo e inspeccionó los
desgarrones de su atuendo—. ¡El regalo—basura
profana nuestras vestimentas! —gritó Fwi—Song. Los
dos Devoradores seguían sujetando a Horza y
empezaron a retorcerle el brazo para devolverlo a su
posición original mientras le obligaban a pegar la
cabeza al tronco. El Señor Primero dio unos pasos hacia
Horza, sacó la pistola que llevaba debajo de la túnica y
la cogió por el cañón como si fuera un garrote—.
¡Zeñor Primero! —dijo secamente Fwi—Song. Su grito
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