Page 366 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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El oráculo masticó y tragó sin apartar los ojos del
rostro del Cambiante y frunció el ceño.
—¡No ez muy zabrozo, bendición de laz corrientez
del océano! —El oráculo se lamió los labios—. Y, dezde
luego, tampoco ha zido zuficien—te para dejarme
zatizfecho, ¿verdad que no? Veamoz qué otro bocado
puede zatizfacerme...
Fwi—Song volvió a fruncir el ceño. Los ojos de
Horza fueron más allá de los Devoradores que le
sujetaban y se posaron en la mano atada al palo y el
dedo índice despojado de su carne. Los huesos
colgaban fláccidamente y la sangre goteaba del
extremo del último huesecillo.
Fwi—Song se quedó inmóvil en su litera
frunciendo el ceño con el Señor Primero a su lado. El
Señor Primero no apartaba los ojos de Horza y seguía
agarrando el arma por el cañón. El silencio de Fwi—
Song se prolongó durante tanto rato que el Señor
Primero acabó volviéndose hacia el oráculo.
—Veamoz zi..., zi otro bocado... —dijo Fwi—Song.
Alzó la mano con cierta dificultad y se quitó los
dientes agujereados de la boca. Los dejó junto a los
demás juegos encima del harapo que tenía delante y se
llevó una mano regordeta a la garganta y la otra al vasto
hemisferio de su vientre. El Señor Primero siguió
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