Page 361 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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sus cuerpos con aquella especie de túnicas. El Señor
Primero miró a Horza y sonrió.
—¡Oh, momento feliz de los últimos días! —dijo
Fwi—Song, alzando las manos y subiendo el tono de
voz. Sus palabras crearon ecos que se alejaron hacia el
centro de la isla. La pestilencia de la repugnante cocina
de los Devoradores volvió a invadir las fosas nasales
del Cambiante—. ¡Hagamos que la disolución y
sublimación de esta criatura sea un símbolo para
nosotros! —siguió diciendo Fwi—Song, y dejó que sus
brazos cayeran sobre los inmensos rollos de carne
blanca. Las superficies de un marrón dorado reflejaban
la luz del sol. El oráculo entrelazó sus gordos dedos—.
¡Que su dolor sea nuestro deleite, así como nuestra
disolución será nuestra unión; que su despellejamiento y
consumación sean nuestra satisfacción y delectación!
Fwi—Song alzó la cabeza y empezó a canturrear en
el lenguaje que hablaban sus seguidores. El cántico se
hizo más potente y su ritmo se alteró. El Señor Primero
y las dos mujeres se aproximaron a Horza.
Horza sintió cómo el Señor Primero le quitaba la
mordaza de la boca. El hombre de la piel blanquecina se
volvió hacia las dos mujeres, les dijo algo y fue hacia las
ollas donde burbujeaba el líquido pestilente. Horza
sentía que la cabeza le daba vueltas. Su garganta estaba
saturada por un sabor que le resultaba terriblemente
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