Page 385 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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las ruedas de control brotaron de los huecos y se
colocaron en posición de ser usadas. Horza las
contempló. Llevaba muchos días sin sentirse tan feliz.
El Cambiante dio comienzo a una búsqueda de
alimentos que acabó siendo coronada por el éxito, pero
que demostró ser bastante más larga y frustrante.
Tenía un hambre terrible.
Una multitud de insectos estaba desfilando en
hileras impecables por el inmenso cuerpo derrumbado
sobre la arena. Una mano calcinada y ennegrecida yacía
entre las agonizantes llamas de una hoguera.
Los insectos empezaron comiéndose los ojos
hundidos en las órbitas. La lanzadera despegó y se alzó
por el aire con una lenta serie de sacudidas, aceleró
trazando un giro bastante desgarbado sobre la montaña
y se alejó de la isla con un rugido atronador hendiendo
el cielo de comienzos del atardecer. Los insectos apenas
si le prestaron atención.
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