Page 383 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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humo estaban empezando a filtrarse en el área de
control.
—Viene de..., de esos sitios, y de las pantallas de
datos que hay a
cada lado de los asientos del final, y... Justo encima
de los asientos, en las paredes laterales, allí donde hay
esa especie de protuberancia que...
—¿Qué? —gritó el cerebro de la lanzadera—. ¿La
de la izquierda que sobresale hacia adelante?
—¡Sí!
—¡Empieza por ése! —chilló la lanzadera.
Horza dejó caer el extintor y volvió a agarrar el
arma con las dos manos apuntando el cañón hacia el
abultamiento de la pared que había sobre el asiento de
la izquierda. Apretó el gatillo: una vez, dos, tres veces.
Las detonaciones del arma hicieron temblar todo su
cuerpo; chispazos y fragmentos de maquinaria
salieron despedidos por los agujeros de sus disparos.
—EEEeee... —dijo la lanzadera.
Luego, el silencio.
Una leve humareda brotó del abultamiento de la
pared y se unió a la que llegaba del pasillo para formar
una leve capa que se fue acumulando debajo del techo.
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