Page 384 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Horza bajó lentamente el arma, miró a su alrededor y
aguzó el oído.
—Blanco —dijo.
Usó el extintor manual para apagar los pequeños
incendios en la pared del pasillo y el hueco que había
albergado el cerebro de la lanzadera. Después salió al
compartimento de pasajeros y se sentó junto a las
puertas para esperar a que el humo acabara de
disiparse. Sus ojos recorrieron la playa y la jungla, pero
no pudo ver a ningún Devorador. Las canoas también
habían desaparecido. Buscó los controles de la puerta
y los encontró. Las puertas se cerraron con un siseo y
Horza sonrió.
Volvió al área de control y empezó a pulsar
botones y abrir paneles hasta conseguir que las
pantallas cobraran una vida parcial. Las pantallas se
encendieron cuando estaba jugueteando con los
botones situados en el brazo de uno de aquellos
asientos parecidos a divanes. El ruido de oleaje que
invadió el puente de vuelo le hizo pensar que las
puertas volvían a estar abiertas, pero no eran más que
los micrófonos externos transmitiendo el sonido del
exterior. Las pantallas parpadearon llenándose de
diagramas y cifras, y los paneles situados delante de
los asientos se abrieron sin hacer ruido. Las palancas y
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