Page 381 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—¿Crees que no sé reconocer el humo en cuanto lo
veo, maldita máquina enloquecida? —gritó Horza.
Apretó el gatillo.
La detonación le hizo retroceder e impulsó sus
brazos hacia arriba. El ruido de la exclamación de la
lanzadera quedó ahogado por el estrépito del proyectil
al dar en el blanco y estallar. Horza se tapó la cara con
un brazo.
—¡No puedo ver! —gritó la lanzadera.
El humo estaba empezando a brotar del
compartimento que Horza había forzado. El Cambiante
entró tambaleándose en el compartimento de control.
—¡También estás ardiendo por aquí! —gritó—.
¡Sale humo de todas partes!
—¿Qué? Pero... No puede ser...
—¡Estás ardiendo! ¡No comprendo cómo es posible
que no lo notes o lo huelas! ¡Vas a quedar convertida en
cenizas!
—¡No confío en ti! —gritó la máquina—. Suelta esa
arma o...
—¡Tienes que confiar en mí! —gritó Horza.
Sus ojos recorrieron el área de control buscando el
cerebro de la lanzadera. Podía ver pantallas y asientos,
hileras de indicadores e incluso el sitio donde podían
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