Page 382 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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estar ocultos los controles manuales, pero no había
ninguna señal de dónde estaba el cerebro.
—¡Hay humo por todas partes! —repitió,
intentando que su voz sonara lo más histérica posible.
—¡Aquí! ¡Coge el extintor! ¡Voy a conectar el mío! —
gritó la máquina.
Un panel giró sobre sí mismo y Horza cogió el
grueso cilindro unido a la parte interior del panel. Los
cuatro dedos sanos de su mano herida apretaron con
fuerza la culata del arma. Oyó una especie de siseo y vio
una neblina parecida a vapor brotando de varios puntos
del compartimento.
—¡No sirve de nada! —gritó Horza—. Hay
montones de humo negro y... ¡Aarghhh! —Fingió
toser—. ¡Aaarghhh! ¡Se está haciendo más espeso!
—¿De dónde viene? ¡Rápido!
—¡Sale de todas partes! —gritó Horza mientras sus
ojos recorrían el área de control—. Cerca de tu ojo...
Debajo de los asientos, encima de las pantallas, debajo
de las pantallas... No puedo ver...
—¡Sigue! ¡Estoy empezando a oler el humo!
Horza se volvió hacia la casi imperceptible
humareda grisácea producida por el pequeño incendio
del hueco al que había disparado. Las hilachas de
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