Page 417 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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apagarse. Pero el acto de trapecio con animales a
cámara lenta seguía desarrollándose entre la
oscuridad que se acumulaba bajo las estrellas. Los
inmensos y pesados cuerpos de los animales volaban
por los aires entre los destellos de sus arneses de
campo. Giraban sobre sí mismos y daban saltos
mortales, pero ahora cada vez que sus evoluciones
aéreas les hacían encontrarse con otro animal
extendían sus patas terminadas en garras, lanzando
silenciosos y lentos zarpazos dirigidos al pelaje de su
adversario. Nadie más parecía estar observándoles.
Horza se sorprendió al ver que la mujer a la que
había dejado atrás dos veces en las escaleras volvía a
pasar junto a él y se dejaba caer sobre un sofá vacío con
la señal de reservado en la parte delantera de la
terraza. No le había parecido lo bastante rica para
poder permitirse el estar en aquella zona.
Los Jugadores de la Víspera de la Destrucción
aparecieron subiendo por la rampa que llevaba al suelo
de la arena guiados por un ishlorsinami. Su llegada no
estuvo acompañada por ninguna clase de fanfarria o
anuncio. Horza echó un vistazo a su terminal. Faltaban
siete horas estándar exactas para la destrucción del
Orbital. Aplausos, vítores y —al menos cerca de
Horza—, sonoros abucheos acogieron a los jugadores,
aunque los campos de silencio se encargaron de que los
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