Page 418 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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ruidos apenas resultaran audibles. Los Jugadores fueron

              emergiendo de entre las sombras que cubrían la rampa.

              Algunos  saludaban  a  la  multitud  que  había  acudido


              para verles jugar, mientras que otros no le prestaban

              ninguna atención.


                     Horza reconoció a unos cuantos. Los que conocía —


              o aquellos de los que había oído hablar— eran Ghalssel,

              Tengayet Doy—Suut, Wilgre y Neeporlax. Ghalssel, de

              los  Incursores  de  Ghalssel...,  probablemente  la


              Compañía  Libre  con  más  éxitos  en  su  haber.  Horza

              había  oído  llegar  a  la nave mercenaria desde más de


              once kilómetros de distancia mientras estaba haciendo

              el  trato  con  la  mujer  que  le  compró  la  lanzadera.  La

              mujer  se  había  quedado  como  paralizada  y  se  le


              vidriaron los ojos. Horza no quiso preguntarle si creía

              que aquel ruido indicaba la llegada de la Cultura y la

              destrucción  del  Orbital  unas  horas  antes  de  lo


              anunciado o, sencillamente, que venían a por ella por

              haber comprado una lanzadera de procedencia dudosa.


                     Ghalssel  era  un  hombre  de  aspecto  corriente,  lo


              bastante corpulento como para que estuviera claro que

              había nacido en un planeta de alta gravedad, pero sin

              la  apariencia  de  poder  contenido  y  compacto  que


              suelen poseer la mayoría de esas personas. Vestía con

              sencillez y llevaba  la  cabeza  totalmente  afeitada.  Los


              rumores afirmaban que sólo las estrictas reglas de una



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