Page 420 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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recubiertas de metales preciosos, su hocico quedaba
oculto por un bozal de platino y sus ojos habían sido
sustituidos por esmeraldas—, que hacía pensar en una
esbelta pesadilla del más puro color blanco. La
gigantesca cabeza del animal se movía de un lado para
otro mientras utilizaba su sentido ultrasónico para
captar lo que le rodeaba. Las treinta y dos concubinas
de Wilgre ocupaban una terraza situada casi en línea
recta ante la de Horza. Cuando vieron a su señor
arrojaron a un lado sus velos corporales y se dejaron
caer sobre las rodillas y los codos para adorarle. Wilgre
las saludó moviendo el espejo. Casi todos los
teleobjetivos de aumento y micro—cámaras que
habían logrado entrar en el auditorio burlando la
vigilancia de los guardias giraron sobre sus ejes para
enfocar a las treinta y dos hembras de aquel harén que
tenía la reputación de ser el más soberbio y escogido de
toda la galaxia conocida.
Neeporlax ofrecía un cierto contraste con los
demás. Su flaca y desgarbada silueta vestida con una
túnica no muy limpia avanzó por la rampa
parpadeando bajo las luces de la arena mientras su
mano aferraba un muñeco de peluche. El chico era el
segundo mejor Jugador de Dañó de la galaxia, pero
siempre regalaba sus ganancias y hasta el hotel de
taxicamas más mugriento se lo habría pensado dos
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