Page 421 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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veces  antes  de  admitirle  como  cliente.  Neeporlax

              estaba medio ciego, sufría incontinencia urinaria, tenía

              aspecto  de  encontrarse  seriamente  enfermo  y  era


              albino.  Solía  perder  el  control  de  su  cabeza  en  los

              momentos  más  tensos  del  juego,  pero  sus  manos

              sostenían  las  holocartas  tan  firmemente  como  si


              estuvieran  incrustadas  en  un  peñasco.  Neeporlax

              también necesitó ayuda para subir por la rampa. Una


              joven le acompañó hasta su sillón, le peinó, le dio un

              beso en la mejilla y fue a la zona de los doce asientos,

              colocándose inmediatamente detrás de Neeporlax.



                     Wilgre alzó una de sus rechonchas manos azules y

              arrojó unos cuantos centésimos a la multitud que se

              había  congregado  detrás  de  las  vallas.  Los


              espectadores lucharon entre sí para apoderarse de las

              monedas.  Wilgre  tenía  la  costumbre  de  arrojar  unas

              cuantas monedas de valor bastante más alto entre los


              centésimos.  Antes  de  una  partida  celebrada  hacía

              varios años dentro de una luna que se dirigía hacia un

              agujero negro arrojó un billón junto con la calderilla,


              desprendiéndose de lo que bien podía ser una décima

              parte de su fortuna con un mero giro de la muñeca.


              Wilgre,  un  vagabundo  de  los  asteroides  en  plena

              decrepitud  que  había  sido  rechazado  como  Vida

              porque  sólo  tenía  un  brazo,  había  acabado


              convirtiéndose en propietario de un planeta entero.




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