Page 423 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Todas las Vidas eran humanoides. La mayoría
daban la impresión de estar ya medio muertos, aunque
físicamente todos estaban intactos. Fueron llevados uno
a uno hasta sus asientos y se les ató con los arneses de
sujeción. Sus cabezas desaparecieron bajo los cascos
negros ultraligeros que cubrían todo su rostro con
excepción de los ojos. La mayoría se dejaron caer hacia
adelante en cuanto se les ató al asiento. Unos pocos
mantuvieron la postura erguida, pero ninguno alzó la
cabeza ni miró a su alrededor. Todos los Jugadores
regulares disponían del complemento máximo de Vidas
permitido; algunos las hacían adiestrar en instituciones
especiales, otros dejaban que sus agentes les
proporcionaran el tipo de personas que deseaban. Los
Jugadores menos ricos y no tan bien conocidos —como
Kraiklyn—, tenían que conformarse con la cosecha de
las prisiones y los asilos, y con unos cuantos depresivos
a sueldo que legaban su cuota de las posibles ganancias
a otra persona. Los miembros de la secta del
Abatimiento solían dejarse convencer con bastante
facilidad para actuar como Vidas, tanto gratuitamente
como a cambio de una donación para su causa, pero
Horza no vio ninguno de los tocados de varios niveles
o los símbolos del ojo sangrante que distinguían a los
devotos de esa secta.
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