Page 444 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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red  financiera  del  Orbital  capaces  de  aceptarlas  iban

              dejando de funcionar.


                     Se  apoyó  en  la  barra  del  bar  de  una  pasarela

              circular y observó el progreso de la partida en la mesa


              de abajo. Wilgre iba ganando; el Suut le seguía de cerca.

              Los  dos  habían  perdido  el  mismo  número  de  Vidas,


              pero  el  gigante  azul  tenía  más  dinero.  Dos  de  los

              aspirantes habían abandonado la partida, uno después

              de  haber  intentado  persuadir  al  ishlorsinami  que


              actuaba como arbitro de que podía permitirse el lujo de

              jugar apostando su propia vida y no haber conseguido


              convencerle.  Kraiklyn  seguía  aguantando;  pero  el

              primer plano de su cara que Horza captó fugazmente en

              la pantalla de un bar de drogas ante el que pasó le dijo


              que el Hombre estaba teniendo serias dificultades para

              resistir.


                     Horza jugueteó con uno de los décimos de crédito

              aoish. Deseaba que la partida llegara a su fin o, por lo


              menos, que Kraiklyn abandonara. La moneda se le pegó

              a  la  mano  y  Horza  bajó  los  ojos  hacia  ella.  Era  como


              contemplar  la  entrada  de  un  tubo  infinito  de  un

              diámetro  minúsculo  con  una  lucecita  brillando  en  el

              fondo. Si la colocabas ante uno de tus ojos y cerrabas el


              otro podías sufrir un ataque de vértigo.


                     Los aoish eran una especie de banqueros natos, y

              los  créditos  eran  su  máximo  invento.  La  galaxia  no



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