Page 446 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
P. 446

considerable montón acumulado. Horza se guardó el

              dinero en un bolsillo interior de su blusa. El Cambiante

              fue  hacia  el  bar—puesto  de  cambios  más  cercano


              observando  con  mucha  atención  todo  lo  que  le

              rodeaba,  recibió  ocho  centésimos  a  cambio  de  un

              décimo (la comisión resultaba exorbitante incluso para


              lo que solía ser habitual en Vavatch) y utilizó parte del

              cambio  como  soborno  para  entrar  en  una  terraza


              donde  había  algunos  divanes  vacíos.  Una  vez  allí

              sintonizó los pensamientos de Kraiklyn.


                     ¿Quién eres? La pregunta surgió de la nada y se


              adentró en las profundidades de su ser.





                     La sensación participaba del vértigo y del mareo

              más  terrible.  Era  un  equivalente  considerablemente

              aumentado de la desorientación que pueden sufrir los


              ojos cuando se concentran en un dibujo sencillo y muy

              regular,  y  el  cerebro  acaba  no  sabiendo  calcular  la


              distancia  que  le  separa  de  ese  dibujo.  El  foco  falso

              parece tirar de los ojos, los músculos luchan contra los

              nervios y la realidad se debate contra lo que se da por


              seguro. No era que la cabeza le estuviese dando vueltas.

              Tenía  la  impresión  de  estarse  hundiendo,  como  si


              manoteara en el vacío.


                     ¿Quién eres? (¿Quién soy?) ¿Quién eres?





                                                            446
   441   442   443   444   445   446   447   448   449   450   451