Page 454 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Horza se puso en pie, giró sobre sí mismo y tropezó

              con  un  cuerpo  muy  duro  que  resistió  el  impacto  sin

              retroceder ni un milímetro.


                     —¿Puedo ver ese pase ahora, señor? —preguntó la


              guardia de seguridad a la que había mentido antes.


                     Horza  sonrió  con  nerviosismo.  Era  consciente  de

              que aún temblaba un poco; tenía los ojos enrojecidos y


              su  rostro  estaba  cubierto  de  sudor.  La  guardia  de

              seguridad  le  contemplaba  fijamente  con  el  rostro


              inexpresivo.  Algunas  de  las  personas  que  llenaban  la

              terraza les estaban observando.


                     —Yo...  Lo  siento  —dijo  el  Cambiante  hablando

              muy despacio mientras se palmeaba los bolsillos con


              manos temblorosas.


                     La guardia de seguridad alargó el brazo y le cogió

              por el codo izquierdo.


                     —Quizá sería mejor que...



                     —Oiga  —dijo  Horza  inclinándose  hacia  ella—,

              yo... No tengo pase. ¿Se conformaría con un soborno?


                     Empezó a meter la mano dentro de la blusa para

              coger sus créditos. La guardia de seguridad le golpeó


              con la rodilla y le retorció el brazo izquierdo por detrás

              de  la  espalda.  Hizo  todo  aquello  de  la  forma  más

              experta concebible, y Horza tuvo que dar un salto hacia


              atrás para que el rodillazo no fuera demasiado doloroso.



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