Page 458 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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a luchar. Una de las bestias flotaba en un gran charco

              de  sangre  lechosa  bajo  el  aro  reluciente  que  era  el

              extremo  más  distante  —y,  por  ahora,  diurno—,  de


              Vavatch. Los cuatro miembros de su inmenso cuerpo

              formaban una X suspendida sobre la mesa de juego. El

              vello oscuro y la gran cabeza estaban manchados de


              sangre y cubiertos de heridas. La otra criatura colgaba

              de su trapecio balanceándose  lentamente.  Su  cuerpo


              goteaba  sangre  blanca  y  giraba  sobre  sí  mismo

              suspendido  de  una  zarpa  envarada  por  la  rigidez

              cadavérica. Estaba tan muerto como su adversario.



                     Horza se devanó los sesos, pero no logró recordar

              los  nombres  de  aquellas  extrañas  bestias.  Meneó  la

              cabeza y se alejó lo más deprisa posible.





                     Encontró  la  zona  de  Jugadores.  Un  ishlorsinami


              estaba inmóvil ante los dos paneles de una puerta en el

              comienzo de un pasillo situado muy por debajo de la


              superficie  de  la  arena.  Una  pequeña  multitud  de

              personas y máquinas esperaba de pie o sentada a su

              alrededor.  Algunas  estaban  haciéndole  preguntas  al


              silencioso  ishlorsinami;  la  mayoría  hablaban  entre

              ellos. Horza tragó una honda bocanada de aire y se


              abrió paso a codazos por entre el gentío agitando sus

              ahora inservibles tarjetas de crédito negociables.






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