Page 456 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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detrás de él se fueron haciendo más lentos y vacilantes.

              La oyó jadear, y un par de borrachos apoyados en el

              mostrador de un autobar les lanzaron una mirada de


              perplejidad.  Otro  cliente  giró  sobre  su  taburete  para

              observarles.


                     —Siete... tr... —balbuceó la guardia de seguridad.


                     Se le doblaron las rodillas. Horza se vio arrastrado


              con ella. Los músculos del cuerpo de la mujer estaban

              relajándose,  pero  el  guante  de  sujeción  seguía  tan


              rígido  como  antes.  Horza  volvió  a  conectar  las

              sensaciones  de  su  hombro,  ejerció  presión  y  se

              contorsionó. Los filamentos del campo contenido en el


              guante acabaron cediendo, dejándole con el comienzo

              de unos moretones lívidos en sus muñecas. La guardia

              de seguridad yacía de espaldas sobre el suelo del paseo


              con los ojos cerrados y respiraba con dificultad. Horza

              pensó que debía de haberla arañado con una uña de

              veneno  no  letal;  pero  no  podía  quedarse  el  tiempo


              suficiente para averiguarlo. Estaba seguro de que no

              tardarían en venir más guardias, y no podía permitir


              que Kraiklyn le cogiera demasiada delantera. Tanto si

              volvía  a  la  nave  —era  lo  que  suponía  que  iba  a

              hacer—como si se quedaba para seguir observando la


              partida, Horza quería estar cerca de él.


                     El capuchón se le había caído cuando la mujer le

              arrastró al suelo. Se tapó la cabeza, alzó el cuerpo de



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