Page 459 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—Seguridad, venga, apártense, déjenme pasar —
iba diciendo—. ¡Seguridad!
La gente protestaba pero se apartaba ante él. Horza
se plantó delante del ishlorsinami. Unos ojos que
parecían hechos de acero le contemplaron desde un
rostro de rasgos muy delgado y expresión impasible.
—Tú —dijo Horza chasqueando los dedos—.
¿Adonde ha ido ese Jugador? El que viste un traje de
una pieza color claro y los cabellos castaños.
El humanoide vaciló.
—Venga, venga —dijo Horza—. He estado
persiguiendo a ese tramposo por media galaxia, y no
quiero perderle ahora que estoy tan cerca de él.
El ishlorsinami señaló con la cabeza hacia el pasillo
que llevaba a la entrada principal de la arena.
—Acaba de marcharse.
La voz del humanoide hacía pensar en dos trozos
de cristal frotándose el uno con el otro. Horza torció el
gesto, pero asintió rápidamente, volvió a abrirse paso
entre la multitud y echó a correr por el pasillo.
En el vestíbulo del complejo de la arena había una
multitud todavía mayor. Guardias, robots de
seguridad provistos de ruedas, guardaespaldas
privados, conductores, pilotos de lanzadera, policías
de la ciudad; gente con cara de desesperación que
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