Page 502 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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que estaba empezando a mostrar una mezcla de
sorpresa y preocupación provocada por la visión de
aquel rostro maltrecho que la contemplaba desde el
umbral. Vestía un traje ligero. El casco del traje estaba
encima de la mesa delante de ella. Se había anudado un
pañuelo rojo alrededor de la cabeza, justo por debajo
del nacimiento de su cabellera rojiza. Llevaba el pelo
bastante corto.
—Oh, capitán Kraiklyn —dijo, bajando los pies del
asiento e inclinándose hacia adelante con la sorpresa y
la compasión claramente visibles en sus rasgos—. ¿Qué
le ha ocurrido?
Horza intentó hablar, pero se le había secado la
garganta. No podía creer lo que estaba viendo. Sus
labios se movieron y se los lamió con una lengua que
parecía un estropajo. La mujer empezó a levantarse del
asiento, pero Horza extendió una mano y le indicó que
se quedara donde estaba. La mujer volvió a dejarse caer
lentamente sobre la superficie del asiento.
—Estoy bien —logró decir Horza—. Ya la veré más
tarde. Yo... Quédese... Bueno, quédese aquí.
Se apartó del marco y fue tambaleándose por el
pasillo hasta llegar al camarote de Kraiklyn. Metió el
anillo en la cerradura y el panel giró sobre sus goznes.
El Cambiante estuvo a punto de caer al suelo.
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