Page 499 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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naves...» Claro que Los fines de la inventiva ya no
pertenecía a la Cultura, al menos oficialmente. Trepó
lentamente por la escalerilla, estorbado por el peso de
la capa mojada y acompañado por el rechinar de sus
botas.
El compartimento estaba lleno de olores
familiares, aunque la ausencia de la lanzadera hacía
que pareciese extrañamente espacioso. No había nadie.
Horza subió el tramo de escaleras que llevaba a la zona
de los camarotes. Fue por el pasillo que terminaba en
el comedor preguntándose quién seguiría con vida,
quién estaría muerto y qué cambios se habrían
producido, suponiendo que los hubiese. Sólo habían
transcurrido tres días, pero tenía la sensación de haber
estado años fuera. Ya casi había llegado al camarote de
Yalson cuando la puerta se abrió bruscamente ante él.
La cabeza de Yalson asomó por el hueco con una
expresión de sorpresa —y, sí, incluso de alegría—,
empezando a formarse en sus rasgos.
—¿Qué...? —exclamó.
Se quedó callada, le contempló frunciendo el ceño,
meneó la cabeza y murmuró algo antes de volver a
desaparecer dentro de su camarote. Horza se había
detenido al verla.
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