Page 498 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Horza  tuvo  la  sensación  de  que  no  aguantaría

              muchas más sorpresas. Miró hacia su izquierda y vio

              una  rampa  que  descendía  pasando  por  debajo  del


              tubo dentro del que viajaba la cápsula. Fue hacia ella

              con paso tambaleante, y entró en el acogedoramente

              diminuto espacio de una minibodega de carga que tan


              solo tenía doscientos metros de longitud.





                     Horza  sintió  deseos  de  llorar.  La  vieja  nave


              reposaba  sobre  tres  soportes  achaparrados  en  pleno

              centro  de  la  bodega  con  algunas  piezas  y  repuestos

              esparcidos a su alrededor. Horza no pudo ver a nadie,


              sólo  maquinaria.  La  Turbulencia  en  cielo  despejado

              parecía vieja y maltrecha, pero estaba intacta y entera.

              A juzgar por el aspecto de la bodega, las reparaciones


              ya  habían  terminado,  o  quizá  aún  no  hubieran

              empezado.  El  ascensor  del  compartimento  principal

              estaba inmóvil al final de su trayecto, reposando sobre


              el blanco suelo de la bodega. Horza fue hacia allí y vio

              una  escalerilla  que  llevaba  hasta  el  interior


              brillantemente  iluminado  del  compartimento.  Un

              insecto se posó unos segundos sobre su muñeca. Horza

              movió la mano y el insecto se alejó volando. «Qué falta


              de  higiene  por  parte  de  la  Cultura  —pensó

              distraídamente  Horza—.  Permitir  que  un  insecto


              revolotee  por  una  de  sus  impecables  y  relucientes



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