Page 504 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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                                        Los fines de la inventiva





                     «Puede que sea un clon —pensó Horza—. Quizá


              es una coincidencia.» Seguía sentado en el suelo del

              camarote de Kraiklyn —ahora era su camarote—, con

              los ojos clavados en las puertas de los armadlos que


              había en la pared de enfrente. Era consciente de que

              debía hacer algo, pero no estaba muy seguro del qué.


              Los golpes, sacudidas y emociones sufridos a lo largo

              de  la  noche  le  habían  dejado  el  cerebro  bastante

              maltrecho.  Necesitaba  quedarse  quieto  y  pensar


              durante unos momentos.


                     Intentó convencerse de que estaba equivocado, de

              que  no  era  realmente  ella,  de  que  se  encontraba

              cansado y confuso, de que estaba empezando a dejarse


              vencer  por  la  paranoia  y  tenía  alucinaciones.  Pero

              sabía  que  era  Balveda,  aunque  lo  suficientemente


              alterada  como  para  que  sólo  un  amigo  íntimo  o  un

              Cambiante  pudiera  reconocerla.  Aun  así,  no  cabía

              duda  de  que  era  ella.  Estaba  viva,  sana  y,


              probablemente, iba armada hasta los dientes...


                     Se puso en pie moviéndose como un autómata sin

              apartar los ojos de la pared de enfrente. Se quitó las


              ropas mojadas, salió del camarote y fue hasta la zona

              de aseo, donde dejó las ropas para que se secaran y se


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