Page 528 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Yalson había retrocedido hasta la entrada del
comedor. Sus ojos estaban llenos de miedo y sus manos
intentaban aferrarse al mamparo que había a cada lado
de su cuerpo. Horza fue hacia ella. Yalson se encogió
sobre sí misma, y Horza se dio cuenta de que estaba
preparándose para atacarle. Se detuvo a medio metro de
ella, hizo girar la pistola aturdidora en su mano y se la
ofreció con la culata por delante.
—Si no me crees lo más probable es que acabemos
todos muertos —dijo mientras movía el brazo
acercando la pistola unos centímetros más a sus manos.
Yalson acabó cogiéndola—. Hablo en serio —le dijo—.
Regístrala, puede que lleve armas encima. Después
llévala al comedor y átala a un asiento. Asegúrate de
sujetarle bien las manos y las piernas. Cuando hayas
terminado siéntate donde quieras y ponte el arnés de
sujeción. Nos vamos. Ya te lo explicaré luego.
Se dispuso a pasar junto a ella, pero antes de
dejarla atrás se dio la vuelta y la miró a los ojos.
—Oh, y dispárale una ráfaga a máxima potencia de
vez en cuando para que siga inconsciente. Todas las
personas que trabajan para Circunstancias Especiales
son muy duras, créeme.
Se dio la vuelta y fue hacia el comedor. Oyó el
chasquido del control del arma.
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