Page 594 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Aviger vaciló y acabó asintiendo con la cabeza.
—Sí, Kraik...
La palabra se convirtió en un balbuceo y Aviger
no añadió nada más. Se puso en pie y fue rápidamente
por el pasillo que llevaba a los camarotes.
—Kraiklyn, si no tienes objeción creo que abriré los
compartimentos delanteros para echar un vistazo a los
láseres —dijo Wubslin—. Oh... Perdona, quise decir
Horza.
El ingeniero se puso en pie, frunció el ceño y se
rascó la cabeza. Horza asintió. Wubslin encontró un
recipiente limpio que no había sufrido daños, bebió un
trago del líquido frío que contenía y se alejó por el
pasillo atravesando la zona de los camarotes.
Dorolow y Yalson habían acabado de soltar a
Balveda. La mujer de la Cultura estiró su delgado
cuerpo de piel pálida, cerró los ojos y arqueó el cuello
pasándose una mano por entre su corta cabellera
pelirroja. Dorolow la observaba con cautela. Yalson
tenía la pistola aturdidora preparada. Balveda flexionó
los hombros e indicó que estaba lista.
—Bien —dijo Yalson, moviendo el arma para
ordenarle que pasara delante—. Lo haremos en mi
camarote.
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