Page 590 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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sentimentalismo.  —Sonrió—.  Naturalmente,  tendrás

              que portarte bien.


                     Balveda alzó los ojos hacia él. Horza vio que estaban

              empezando a llenarse de esperanza, pero también captó


              el  temor  de  quien  no se  atreve a  hacerse  demasiadas

              ilusiones.


                     —Espero que hables en serio —dijo en voz baja.



                     Horza asintió.


                     —Hablo  en  serio.  Además,  hasta  que  no  haya

              descubierto  cómo  lograste  huir  de  La  mano  de  Dios

              137... Bueno, librarme de ti quizá fuera obrar de forma


              excesivamente precipitada, ¿verdad?


                     Balveda se relajó y tragó una honda bocanada de

              aire.  Su  siguiente  carcajada  fue  muy  suave.  Yalson


              estaba  contemplando  a  Horza  con  cara  de  pocos

              amigos, y sus dedos seguían repiqueteando lentamente

              sobre la mesa.



                     —Yalson —dijo Horza—, quiero que tú y Dorolow

              llevéis  a  Balveda  a  un  camarote  y...  Quiero  que  la

              desnudéis.  Quitadle  el  traje  y  todo  lo  demás.  —Era


              consciente  de  que  todos  estaban  mirándole.  Balveda

              había enarcado las cejas fingiendo sorpresa—. Después

              quiero que cojáis el equipo de cirugía, y en cuanto esté


              desnuda  quiero  que  le  hagáis  todas  las  pruebas  y

              exámenes imaginables para aseguraros de que no posee




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