Page 645 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Aun así, Horza mantenía en continuo estado de
alerta a todos los sensores de la nave y estaba dispuesto
a dar la alarma general a la primera señal de problemas.
Las probabilidades de encontrar algo antes de que
llegaran a la Barrera del Silencio eran casi inexistentes,
pero aun suponiendo que aquel lugar estuviera tan
pacífico y vacío como implicaba su nombre, Horza
creía que seguir adelante en línea recta quizá no fuese
buena idea. Lo ideal sería localizar a las unidades de la
flota idirana que se suponía estaban aguardando en las
proximidades. Eso resolvería la mayor parte de sus
problemas. Les entregaría a Balveda, se aseguraría de
que Yalson y los demás mercenarios no corrieran
peligro —dejando que se quedaran con la Turbulencia
en cielo despejado—, y recogería el equipo
especializado que Xoralundra le había prometido.
Ese escenario también le permitiría encontrarse con
Kierachell a solas y sin la distracción que supondría la
presencia de los otros. Podría volver a ser el Horza que
había conocido Kierachell sin necesidad de hacer
ninguna concesión al yo con el que estaban
familiarizados Yalson y la Compañía Libre.
Las alarmas de la nave empezaron a sonar cuando
aún les quedaban dos días de trayecto. Horza estaba
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