Page 730 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—Si hay algún tiroteo..., si nos disparan desde ahí
abajo, o si ocurre alguna cosa y tienes que soltarme...,
quiero decir si..., si me dejas caer...
—¿Qué estás insinuando, Balveda?
—Mátame. Hablo en serio. Dispárame. Prefiero eso
antes que caer toda esta distancia.
—Será un auténtico placer, te lo aseguro —dijo
Horza después de unos segundos de silencio.
Siguieron descendiendo por el túnel envueltos en el
gélido y pétreo silencio de aquella garganta negra,
abrazados como una pareja de enamorados.
—Maldita sea —dijo Horza en voz baja.
Él y Wubslin se encontraban en una habitación junto
a la oscura bóveda llena de ecos que era la estación
cuatro. Los demás esperaban fuera. Las luces de los
trajes de Horza y Wubslin revelaban un espacio repleto
de equipo para la transmisión de electricidad; las
paredes estaban cubiertas de pantallas y controles.
Gruesos cables serpenteaban sobre el techo y a lo largo
de las paredes, y placas metálicas cubrían la entrada de
conductos donde había más equipo eléctrico.
La atmósfera de la habitación olía a quemado. Una
larga cicatriz negra cubierta de hollín atravesaba una
pared por encima de los cables chamuscados y
derretidos.
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