Page 81 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Horza abrió los ojos sobresaltado al oír el eco de
unos pasos aproximándose. ¡El Hombre había estado
hablando de él!
—¡Ahh! —gritó una voz cerca de él—. No está
muerto. ¡Ha abierto los ojos!
Los pasos se detuvieron de repente. Horza logró
sentarse y entrecerró los párpados para proteger sus
ojos de toda aquella luz. Le costaba respirar, y el
esfuerzo de incorporarse hizo que le diera vueltas la
cabeza, pero ya podía ver con claridad.
Estaba en un hangar pequeño, pero brillantemente
iluminado. Una vieja lanzadera ocupaba la mitad del
espacio disponible. Su espalda casi rozaba un
mamparo; el grupo de personas a las que había oído
hablar estaba de pie junto a otro mamparo. A medio
camino entre él y el grupo había un joven corpulento y
desgarbado de cabellos plateados y brazos muy largos.
Tal y como había supuesto, el traje estaba en el suelo
rodeado por el grupo de humanos. Horza tragó saliva y
parpadeó. El joven de los cabellos plateados le miró y se
rascó nerviosamente una oreja. Vestía pantalones cortos
y una camiseta bastante maltrecha. La voz de uno de los
hombres más altos del grupo —el que Horza había
decidido debía ser el capitán—, hizo que el joven diera
un salto.
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