Page 85 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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rostros del grupo—. Sois mercenarios o algo parecido,

              ¿verdad?  —Nadie  dijo  nada.  Sintió  como  el  sudor

              empezaba a correr por su rostro y lo detuvo—. Deja


              que me una a vosotros. Sólo pido una oportunidad,

              nada más... Si la cago a la primera vez, echadme por la

              escotilla.



                     —¿Y por qué no te echamos ahora y nos ahorramos

              todos esos problemas?


                     El  capitán  extendió  los  brazos  hacia  él  y  dejó


              escapar una carcajada. Algunos de los demás también

              se rieron.


                     —Una oportunidad —repitió Horza—. Mierda, no

              creo que sea pedir mucho, ¿verdad?


                     —Lo siento. —El Hombre meneó la cabeza—. Ya


              tenemos problemas de espacio.


                     El joven de los cabellos plateados estaba mirando

              a Horza con el rostro distorsionado por el dolor y el


              odio.  Los  otros  miembros  del  grupo  observaban  a

              Horza con sonrisas burlonas o hablaban en voz baja


              entre  ellos  y  le  señalaban  con  la  cabeza.  Horza  fue

              repentinamente consciente de que tenía todo el aspecto

              de un viejo desnudo.


                     —¡A  la  mierda!  —rugió  clavando  los  ojos  en  el


              rostro  del  Hombre—.  Dame  cinco  días  y  acabaré

              contigo cuando me dé la gana.




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