Page 830 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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querían  decir.  Todos  estábamos  preparados.  ¿Se  os

              ocurre algún sacrificio más total o más noble?


                     »El aire era tan frío que cuando llorabas las lágrimas

              se congelaban sobre tu rostro con un leve crujido, como


              el de un corazón al romperse.


                     »Montañas.  Los  desfiladeros  por  los  que

              avanzamos,  mulléndonos  de  hambre  e  intentando


              respirar  esa  atmósfera  tenue  que  cortaba  como  un

              cuchillo... La nieve era un polvo blanco tan seco como


              la  arenilla.  Respirarla  significaba  congelarte  por

              dentro. Los torbellinos de nieve que caían de los riscos

              o la que era desplazada por los pies de quienes iban


              delante te quemaban la garganta igual que un trago de

              ácido. Vi arco iris en los velos cristalinos de hielo y nieve

              que iba creando nuestro avance, y aprendí a odiar esos


              colores,  esa  sequedad  congelada,  la  atmósfera

              irrespirable y los cielos de un color azul oscuro.


                     «Atravesamos tres glaciares y perdimos a dos de


              nuestros camaradas en sus gargantas. Cayeron hasta

              más allá de donde llegaban los ecos, escapando a la

              vista y al oído.



                     »Nos  internamos  en  un  anillo  de  montañas  y

              topamos con una ciénaga que yacía en su hondonada

              como una letrina destinada a sepultar las esperanzas.


              Estábamos agotados y nuestras reacciones se habían

              vuelto  tan  lentas  que  no  pudimos  salvar  a  nuestro


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