Page 832 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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quemaba en las planicies o arrancaba destellos blancos

              a  la  nieve  torturando  nuestros  ojos  con  dolores

              terribles.  El  viento  nos  hería,  la  nieve  intentaba


              engullirnos, aquellas montañas que hacían pensar en

              negros cristales tallados nos rodeaban por todas partes

              y  las  estrellas  que  tachonaban  el  cielo  en  las  noches


              despejadas  parecían  burlarse  de  nuestros  esfuerzos,

              pero aun así seguimos adelante.


                     »Casi  dos  mil  kilómetros,  diminuto,  con  sólo  la


              pequeña cantidad de comida que pudimos llevar con

              nosotros después de habernos estrellado, con el escaso


              equipo que la bestia de la barrera no había convertido

              en chatarra inservible, con nuestro firme propósito de

              no  rendirnos  y  seguir  avanzando...  Cuando


              abandonamos el crucero de batalla éramos cuarenta y

              cuatro, y veintisiete cuando empezamos nuestro viaje

              a través de las nieves: ocho de los míos, diecinueve del


              pueblo  medjel.  Dos  de  nosotros  y  seis  de  nuestros

              sirvientes logramos completar el viaje.


                     »¿Te asombra que cayéramos como el rayo sobre el


              primer sitio que nos ofreció luz y calor? ¿Te sorprende

              que nos limitáramos a tomar lo que necesitábamos sin

              pedirlo? Habíamos visto como guerreros valerosos y


              fieles sirvientes morían de frío, habíamos visto como

              nos íbamos consumiendo poco a poco, igual que si las


              ventiscas  heladas  nos  fuesen  robando  la  sustancia;



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