Page 833 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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habíamos contemplado esos implacables cielos sin
nubes de un lugar muerto y extraño y nos
preguntábamos quién se comería a quién cuando
llegara el alba. Al principio nos lo tomamos a broma,
pero más tarde, cuando llevábamos treinta días de viaje
y la mayoría de nosotros habían acabado inmóviles en
los pasos helados, los desfiladeros de las montañas o
dentro de nuestros propios estómagos... Ya no nos
parecía tan gracioso. Algunos de los últimos... Creo que
acabaron convenciéndose a sí mismos de que nuestra
misión era una locura, y creo que la desesperación les
mató.
«Matamos a tus amigos humanos, a esos otros
Cambiantes. Yo maté a uno con mis propias manos;
otro, el primero, murió a manos de un medjel antes de
despertar. El que estaba en la sala de control luchó con
bravura, y cuando supo que no lograría salir con vida
destruyó la mayoría de los controles. Le respeto y le
saludo. Hubo otro que se enfrentó a nosotros en el
lugar donde guardaban las cosas. También supo morir
con valor. No deberías sentir mucha pena por ellos. Me
enfrentaré a mis superiores con la verdad en mis ojos
y en mi corazón. No me impondrán ningún castigo. Si
alguna vez vuelvo a estar ante ellos, sé que me
recompensarán.
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