Page 873 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—Sí, es impresionante. Pero no les sirvió de
mucho, ¿verdad?
Quayanorl estaba reptando por la rampa.
Una capa de humo flotaba bajo el techo de la
estación. La circulación del aire era tan lenta que el
humo apenas si se movía, pero los ventiladores del tren
funcionaban y el escaso movimiento visible en aquella
niebla gris azulada procedía básicamente de los puntos
en que las puertas y ventanas abiertas expulsaban la
calina acre de los vagones, sustituyéndola por el aire
limpio que brotaba de los filtros y sistemas de
ventilación del tren.
El idirano se arrastró a través de los escombros:
fragmentos de pared y de tren, incluso restos de su
propio traje. El avance era lento y le resultaba muy
difícil, y estaba empezando a temer que moriría antes de
llegar al tren.
Sus piernas no servían de nada. Si hubiera perdido
las otras dos probablemente habría estado en
condiciones de avanzar más deprisa.
Siguió arrastrándose con el brazo que le quedaba,
agarrándose al borde de la rampa y tirando con todas
sus fuerzas.
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