Page 957 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—Es  un  tren,  unidad  —dijo—,  es  la  alarma  de

              colisión. Sal ahora mismo del tren.


                     Soltó el casco. Yalson lo puso rápidamente en su

              sitio y cerró los sellos de sujeción. Horza movió la mano


              señalando la puerta.


                     —¡Moveos! —gritó.


                     Sus ojos se deslizaron sobre los rostros de Yalson,


              Balveda y Wubslin, quien seguía sentado sosteniendo

              en sus manos el casco que había cogido de la consola.


                     Balveda  fue  hacia  la  puerta.  Yalson  iba  detrás  de

              ella. Horza dio un paso hacia adelante, se detuvo, giró


              sobre  sí  mismo  y  miró  a  Wubslin,  quien  acababa  de

              dejar su casco en el suelo y estaba volviéndose hacia los

              controles.



                     —¡Wubslin! —gritó—. ¡Vamos, muévete!


                     Balveda y Yalson estaban corriendo por el pasillo del

              vagón. Yalson miró hacia atrás y vaciló.


                     —Tengo  que  ponerlo  en  marcha  —dijo  Wubslin


              con voz apremiante sin volverse a mirar a Horza.


                     Pulsó algunos botones.


                     —¡Wubslin! —gritó  Horza—. ¡Sal  de  aquí  ahora

              mismo!


                     —Cálmate,  Horza  —dijo  Wubslin.  Siguió


              pulsando  botones  y  accionando  interruptores,




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