Page 990 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
P. 990

Cambiante  resbaló  sobre  la  espuma  y  tuvo  que

              agarrarse con la mano libre para no perder el equilibrio.


                     —Horza... —intentó gritar, pero lo único que salió

              de  su  boca  fue  una  especie  de  graznido.  Horza  pasó


              corriendo por la pasarela mirando hacia adelante. Sus

              pasos  hicieron  temblar  su  mano;  sus  dedos  estaban


              volviendo  a  resbalar—.  Horza...  —repitió,  tan  alto

              como pudo.


                     El  Cambiante  la  dejó  atrás.  Su  rostro  era  una


              máscara indescifrable, sus manos sostenían el rifle en

              alto y sus botas martilleaban el metal que había sobre

              la cabeza de Balveda. La agente de la Cultura agachó la


              cabeza y miró hacia abajo. Cerró los ojos.


                     Horza...  Kraiklyn...  Ese  ministro  geriátrico  de

              Ultramundo en Sorpen... Ningún fragmento o imagen

              del Cambiante, nada y nadie de cuanto hubiera sido a


              lo largo de su existencia podían albergar el más mínimo

              deseo de rescatarla. Xoxarle parecía haber esperado que


              alguna


                     compasión  pan—humana  haría  que  Horza  se

              detuviese a salvarla, con lo que el idirano obtendría esos


              escasos  segundos  carentes  de  precio  que  necesitaba

              para huir. Pero el idirano había cometido el mismo error

              de juicio cometido por su especie respecto a la Cultura.


              Parecía que después de todo la humanidad no era tan

              blanda. Si se les proporcionaba el estímulo adecuado, los


                                                            990
   985   986   987   988   989   990   991   992   993   994   995