Page 985 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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a la terraza que corría alrededor de la inmensa caverna

              de la zona de mantenimiento y reparaciones.


                     A  un  lado  de  la  caverna  había  un  amasijo  de

              vagones destrozados y restos de maquinaria envueltos


              en llamas. El tren que Wubslin había empezado a poner

              en movimiento se había incrustado en la parte trasera


              del tren detenido en el gran nicho que colgaba sobre el

              techo de la caverna. Fragmentos de los dos trenes se

              habían  esparcido  por  todas  partes  como  si  fueran


              juguetes,            cayendo             al      suelo          de       la       caverna,

              amontonándose junto a las paredes o incrustándose en


              el  techo.  La  espuma  seguía  cayendo  lentamente  y

              chisporroteaba  sobre  los  restos  recalentados  de  la

              catástrofe. Las chispas volaban por los aires y las llamas


              emergían de entre los vagones aplastados.


                     Los pies de Xoxarle resbalaron sobre el suelo de la

              terraza y durante un segundo Balveda creyó que los dos

              acabarían saliendo despedidos al vacío, pasando sobre


              las  barandillas  para  acabar  estrellándose  contra  la

              confusión de maquinaria y restos de trenes que cubrían


              el frío y duro suelo de la estación. Pero el idirano logró

              recobrar el equilibrio a tiempo, giró sobre sí mismo y

              avanzó  por  la  ancha  pasarela  que  llevaba  hasta  el


              viaducto metálico suspendido a través de la caverna y

              que terminaba al otro extremo de la terraza en la boca







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