Page 215 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               Bruscamente, el bosque se terminó, dando paso a una

            extensión  pantanosa,  cubierta  de  fétida  agua  negra.

            Hubiera jurado que no había ningún camino sólido por


            donde el vehículo pudiera pasar; pero debía haberse,

            equivocado;  allí,  entre  las  nudosas  raíces  que  se


            hundían  en  el  burbujeante  líquido,  entre  las  plantas

            cuyas anchas hojas de un verde malsano se enroscaban

            en  los  deformados  troncos,  había  una  senda,  de  la


            anchura justa para que el carromato pudiera atravesar

            el pantano.


               Y al fondo, apoyado en una colina, coronando con su

            mole  un  delirante  panorama  de  maquinaria


            herrumbrosa,  de  hojas  verdinegras,  y  de  troncos

            pelados  alzando  al  cielo  casi  negro  sus  ramas

            desnudas,  una  edificación  de  piedra...  el  castillo  de


            Herder.  Como  todo  lo  que  había  allí,  causaba  una

            impresión  de  desagrado.  Las  torres  eran  demasiado


            altas en proporción a su base; las murallas, demasiado

            gruesas...  la  puerta  sin  hojas,  desnuda,  abriéndose

            sobre un enmohecido patio interior... Por otra parte,


            daba  la  impresión  de  que  se  había  dejado  a  medio

            construir... una de las alas estaba cortada bruscamente


            sobre  un  espeso  macizo  de  enredaderas  de  un  rojo

            sangre, y una de las torres rompía toda simetría con las

            demás... Alguna negra oquedad, sin forma de ventana,


            se abría en el muro... sin cristales, sin contraventanas


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