Page 290 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
jumento resonar sobre el puentecillo de madera, en la
oscuridad, y luego un lejano piafar, un galope, y el
silencio. Edy y Sergio permanecieron unos minutos en
la veranda, sin decir nada. Dentro, el pequeño Hermán
se había quedado dormido sobre la mesa. Las estrellas
brillaban fríamente sobre el negro terciopelo nocturno,
y una ráfaga de viento frío les sobrecogió. Sergio trató
de distinguir en las infinitas profundidades del
firmamento algo distinto de las estrellas... una raya de
luz anaranjada, un movimiento más rápido de algún
punto luminoso, algo que demostrase que la Ciudad
estaba allí, oculta en el insondable cosmos... pero no
vio nada. Se dio cuenta de que Edy le estaba mirando,
quizás adivinando sus pensamientos, pues le había
explicado un poco de su historia.
—¿Piensas en la Ciudad? —dijo ella, con su profunda
voz amable—. ¿Querrías volver allí?
—Creo que no... —dijo Sergio, sin pensarlo—. Creo
que no.
—Es tarde, Sergio. Hay que cerrar la puerta. Los
grandes cerrojos de hierro corrieron fácilmente en sus
guías y el sólido portón encajó firmemente, con un
ruido seco en las anchas jambas de dura madera. Con
una sonrisa, Sergio cogió en los brazos al pequeño
Hermán, que dormía con la boca entreabierta, y,
alumbrado por Edy, que llevaba las dos palmatorias,
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